Me disgusto. He dejado de escribir por este trabajo. POR ESTE TRABAJO DE MIERDA, lo digo sin un solo pelito en la lengua, me siento anulada, aquí no vamos a ningún Pereira (ni a Bogotá, que es donde queremos, ni siquiera a un cargo mejor). Mi carrera está siendo sepultada justo en mi carota, ya no sé que hacer.
Y mommie dearest se irá a comer perdices y yo voy a quedar sumida en esta ciudad intermedia con el peterete de mi hermano, y las trompetas del Apocalipsis van a sonar para mi futuro como publicista.
Tengo la hormona asesina, nada me quita estas ganas de darle un puño en la cara a alguien y encerrarme a llorar. Quiero salir dando gritos por la calle, no quiero ver otro archivo de Excel.
Estoy durmiendo mal, ayer soñé con enfermos y fuego y camillas, soñé con la misma mierda laboral.
Creo que tengo dislexia, que en realidad, si me quitan todas las palabritas aprendidas de los muchos libros que devoré sólo queda una vieja muuuuuy torpe.